El clavo ardiendo del arte

Es cierto: el arte no sería necesario si la vida se bastase a sí misma; pero como está claro que no lo hace en absoluto, la inteligencia y el talento humanos urden desde que el mundo es mundo salidas de emergencia, clavos ardiendo a los que aferrarse cuando la vida nos enfrenta contra el duro, insalvable, descarnado muro de la realidad.

Por lo tanto, en tal contexto irreductible y penoso, sea bienvenida esta iniciativa de Isla de Cultura, la entusiasta propuesta que Laura Tur lanza a los cuatro vientos globales de internet desde Ibiza, una isla en la que la palabra cultura no goza últimamente del reconocimiento que debiera, a pesar de su notable potencial creativo, a menudo atrincherado por falta de estímulos; a no ser, claro, que hablemos de la cultura disco, ese negocio prepotente que condiciona y limita a todas las demás manifestaciones artísticas. Poderoso caballero es don dinero; y en tiempos agónicos como los que vivimos, tal argumento simplista y alicorto derriba cualquier consideración que se le ponga por delante. O sea, pan para hoy y asco para mañana.

Por lo tanto, ante tal estado lamentable de la cuestión cultural (y la isla es sólo una metáfora del mundo mundial), este espacio creativo plural y abierto lo que busca y pretende es abrir horizontes que enriquezcan el espíritu y la alegría de vivir, soñar, amar y crear. Una empresa acaso quijotesca, pero solvente en cuanto a beneficios de larga duración. Como decía un slogan del añorado mayo del 68 parisino: “Seamos razonables, pidamos lo imposible”. Por lo menos hay que intentarlo, que siempre será mejor que, luego, tener remordimientos por no haberlo hecho.

Un hermoso proyecto, pues, que cuenta con mi confianza y apoyo, pues conozco de primera mano la solvencia intelectual, la sensibilidad cultural y el entusiasmo humanista de Laura Tur. No en vano fue a ella a quien elegí como mi sucesora al frente de las páginas de Cultura del periódico Última Hora de Ibiza y Formentera, que tan bien supo llevar adelante. Ánimo, pues, y feliz travesía.